Mi llanto


– Pareces triste – me dices.

– Lo estoy – te respondo.

– ¿Vas a llorar?
– ¿Tú qué crees?
– Que sí.
– Pues te equivocas.
– ¿Ah sí?
– Sí, no voy a llorar, estoy llorando.
– No te veo las lagrimas.
– No las ves porque mi llanto es mas triste, es ese llanto que nadie escucha, ese que nadie nota, ese que te guardas y solo te permites llorar en silencio, sin  ninguna muestra externa, sin ninguna prueba, es ese que solo tú escuchas, ese en el cual las lagrimas son derramadas por tu corazón.
– ¿Y por qué no lloras con fuerzas?, ¿por qué no permites que yo escuche tu llanto?, que entienda tu pesar, ¿por qué escondes tu dolor?, si me lo cuentas tal vez  te sientas mejor y dejes de llorar.
– No muestro mi llanto por miedo.
– ¿A qué?
– A que piensen que soy débil, a que sepan que me pueden herir, a que sepan cuando me afectan, a que me vean como una estúpida, a que se burlen porque soy sensible, a que se
den cuenta que no soy tan fuerte como quiero que crean.
– No tienes que ocultar tu llanto, da igual lo que piensen.
– A mí me importa lo que piensen.
– ¿Por qué?
– Porque me afecta lo que las personas que quiero opinen de mí.
– Los que te quieren no pensaran nada malo, solo te apoyaran.
-Tal vez él no.
– Ah, ya entiendo, no estábamos hablando de quienes sino de quién
– Sí – te digo y desvío mi mirada al piso.
– ¿Lloras por él?- me preguntas tiernamente.
– Sí.
-Vamos, dime, ¿quién es él?, ¿dónde lo conociste?, ¿lo conozco?, ¿qué te hizo?.
Me limito a hacer silencio.
– Cuéntame, soy tu amigo, sabes que quiero ayudarte, sabes que siempre estoy dispuesto a hacer lo que sea por ti, dime quien te hizo daño para ir a romperle la cara.
– ¿Realmente quieres saber quien me hizo daño?
– Sí.
– Tú, tú has sido quien ha provocado mi llanto, y no es la primera vez, lo has hecho tantas veces y solo hoy te diste cuenta.
No dices nada, solo te limitas a mirarme como si me hubiese vuelto loca.
– No entiendo – por fin hablas – ¿Cómo que yo soy quien te ha herido?, yo nunca te he tratado mal, siempre he sido muy bueno contigo, siempre he sido tu amigo incondicional, he estado contigo en todos tus momentos, buenos y  malos, siempre has sido como mi hermana. ¿Qué pude haber hecho para causarte mal?
No te respondo, analizo mis opciones, te digo y me quito ese peso de encima o sigo callando y llorando por dentro.
– Tú me has hecho sufrir todos los días desde el día en que te conocí. Sí, puede que no tenga mucha lógica, pero así es. Me hiciste sufrir cuando no me notaste, cuando no te fijaste en lo que llevaba puesto, cuando no me dijiste lo hermosa que estaba después de haber gastado horas arreglándome, cuando me presentabas a tus novias, cuando salías con ellas y cuando pensabas que pasar un san valentín solo conmigo era un día perdido, cada vea que me pedías que comprara un regalo para tu novia de turno porque yo tenía buen gusto y no me decías ni gracias, cuando no se te ocurrió regalarme nada, cuando preparabas fiestas para tus novias y a mi apenas me llamabas por mi cumpleaños, cuando no estaba en tu lista de opciones para posibles citas y cuando nunca pensaste en mi como una posible compañera..
Tienes cara de sorprendido, no puedes ni hablar, no puedes mirarme a  la cara. Por fin te decides a hablar.
– Pensé que nada de eso te importaba, que solo me veías como un amigo.
– Ese fue tu peor error, siempre me viste como tu hermana mientras yo quería que me vieras como mujer.
No sabes que decir, te limitas a mirarme y te digo.
– Si supieras todas las veces que me has hecho llorar por dentro, pero no solo mi llanto era secreto, sino también mi amor. Te AMO, soy yo quien siempre te ha amado, quien ha estado a tu lado todos los días, quien te ha hecho la vida mas cómoda en muchos sentidos, quien siempre ha velado por ti. TE AMO y hoy por fin he tenido el valor de decírtelo, hoy que me he planteado dejar de hacerlo, hoy que me decidí a no llorar mas.
Sigues sin decir nada y te digo.
– Me heriste cada vez que no me seguiste y te di la oportunidad. Pero hoy ya no hay chance, hoy ya no hay mas oportunidad, mi decisión está tomada y la lección está dada. A veces no sabes con que haces daño a un ser querido y por eso te digo que la próxima vez te fijes bien en los detalles y en toda pista que pueda haber para que ya no haya otra que sufra lo que yo.
Me permito derramar una lágrima, solo para que la puedas ver, me doy la vuelta y me voy.

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