Antes que nada quiero pedirles que por favor ignoren los desastres del texto en las fotos, son propios de la mensajería instantánea, no irán a decirme que ustedes editan sus mensajes de texto?

En fin, he decidido compartir esta pequeña historia.
Resulta que ayer (por algún motivo random) pensé en que la “Feria del libro” de mi país se acerca. A la que debo confesar hace unos tres años que no voy, y antes de que me juzguen les diré que esta feria es del libro básicamente solo en nombre, la distribución real es: 80% puestos de comida, 15% venta de chucherías y sopas de letras, 5% libros (los cuales a su vez se distribuyen en 3% libros de texto académico; 1% recetarios, atlas, diccionarios, etc; y 1% de la literatura que gran parte de la gente lee por placer). Y peor aun, los precios no son de feria! Están igual o más caros que en la librería.
Entonces no, no me nace dejar la comodidad de mi hogar para ir a un lugar donde todo lo que puedo hacer es chocarme al caminar con personas que el único libro que realmente han leído en su vida es aquel con el que aprendieron a leer y que solo han ido a comer, mientras me lamento porque el único libro que encontré que parecía valer la pena en toda esa feria erradamente nombrada como del libro me cuesta el equivalente al haber comprado los derechos de reproducción del libro.
El asunto es que de alguna manera mi hilo de pensamiento me llevó a pensar en ella y en un deseo, que realmente nunca me abandona: quiero libros nuevos.
Pero resulta que no es mentira que en estos días no me puedo dar el lujo de ir a una de las librerías con precios casi inalcanzables y mucho menos plantearme el ir a la “Feria del libro” que se aproxima.
Es por esto que mientras me auto-compadecía bromeé con mi esposo sobre el hacer una campaña para que me regalaran libros. Me pareció tan graciosa la idea que decidí expandir la broma y envié los mensajes que ven en las fotos a mis mejores amigos y algunos familiares.
Moría por ver sus reacciones (jajajajjajajaja), ya imaginaba cuales serían sus respuestas y no me decepcionaron.
El primero de responder de mis amigos me llamó “vividora” (jajajajajaja). Hubo otros mensajes como “aprovechada”, otros poniendo en duda lo de mi situación económica. Y también fui ignorada sin disimulo (por mi padre, jajajajaja).
Pero lo que más me sorprendió (y gustó) es que a los pocos minutos la falsa campaña había dado resultado (jajajajajajaja).
Primero una de mis tías (luego de llamarme interesada) me dice que puedo tachar ” El diario de Ana Frank” de la lista. Luego mi madre (quién también había hecho alusión a lo bajo de mi campaña para  a mis seres queridos) se comprometió a comprarme “El niño de la pijama de rayas”, hasta se comprometió a comprarme un libro de medicina forense y quizás agregar como bono algún clásico.
Y hoy, no está en las fotos dado que las tomé ayer, una de mis mejores amigas se comprometió a comprarme un libro con su primer sueldo.
Dado la buena acogida de la campaña me pregunto si debería hacerla real y extenderla al resto de familiares y amigos (jajajajajajajajajajaja).
Deberían tratar de implementar ustedes esa campaña. Quien sabe? Quizás al igual que yo resulten gratamente sorprendidos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s