¡Hola!
Me estuve debatiendo mucho sobre que entrada traerles el día de hoy. Pensaba escribir sobre las razones por la que mis entradas en el blog han sido tan irregulares en las últimas semanas, pero luego me dije que probablemente ninguno querría escucharme lamentándome sobre el caos que han sido mis días últimamente. Es decir, seguro ya tienen suficiente con sus propios problemas como para que yo venga a cargarlos con los míos. Así que en su lugar me decidí por traerles una divertida-terrorífica historia.
Mis amigos y yo teníamos desde la escuela la tradición de hacer una reunión especial para la época navideña (aunque lo cierto es que para mis amigos cualquier razón es buena para hacer una reunión… en mi casa… sin que yo tenga mucho que decir al respecto). Esa tradición estuvo un poco abandonada por unos años, pero para el 2013 decidimos retomarla haciendo una gloto-movies pijamada.
Bien, en el 2014 decidimos hacer una cena navideña tradicional. Pero como el hacer exactamente lo mismo que estaríamos haciendo con nuestros familiares solo unos días después no nos parecía del todo atractivo, agregamos el ver una película de terror después de la cena.
Aquí debo dar algo de información para que entiendan lo que diré luego. Yo amo el terror. Me encantan las historias de terror, las películas, etc, etc, etc. Nada de eso me asusta y estoy en la
búsqueda de aquella historia de terror que me quite el sueño por miedo, Por el otro lado me encanta asustar a la gente.
Mi hermana menor es de las que se asusta por decirle que verás una película de terror. De hecho, hace solo unas horas le dije que creo que su bebé (está embarazada) nacerá justo la noche de halloween, y su respuesta ha sido: “Ay nooo, que miedo, no me desees cosas como esa. ¿Tú te imaginas? Me daría mucho miedo, no podría ni cargarlo”. Por supuesto que no creo que de ser verdad que nazca ese día ella reaccione de esa manera, pero creo que su respuesta le puede dar una idea de lo cobarde que es.
El asunto es que asustarla era uno de mis pasatiempos favoritos a lo largo de los años (aunque luego tuviese que soportar que quisiese dormir conmigo). Así que de esa manera cree el hábito de aprovechar cualquier oportunidad para asustar a la gente.
Entonces, volviendo a mis amigos. Nos reunimos con frecuencia y en muchas de esas ocasiones vemos películas. Por supuesto yo siempre sugiero que nuestra selección sea de terror y la mayoría acepta. Pero esto me llevo a conocer que en mi grupo había una que era incluso más cobarde que mi hermana (y eso es mucho decir).
Días antes de la cena que teníamos planeada se me ocurrió la grandiosa idea de preparar un buen susto para el grupo. Lo cierto es que había estado queriendo darles un susto desde halloween, pero lamentablemente ese año no pudimos reunirnos para el día de brujas y me quedé con el deseo. El cuál arrastré hasta diciembre cuando por fin vi mi oportunidad.
Tiempo antes yo me había puesto una especie de mascarilla de mi hermana menor (una de esas cremas de belleza que yo realmente no tengo idea de para que sirve) para asustar a mi hermano y a mi madre, pues con mi pelo largo y mis ganas de asustar puedo conseguir un aspecto muy tétrico.
Pero como yo no tenía esa crema ni ninguna parecida me vi en la obligación de hacer de mi hermana mi cómplice, ya que ponerme a conseguir la crema o¡por otra vía o algún sustituto que no fuera a causarme una horrible alergia era mucho trabajo y yo ni tenía tiempo ni ganas de hacerlo.

Así que le comuniqué el plan a mi hermana quien se mostró muy dispuesta a ayudar, y agradecida de no ser ella el objetivo. En esa ocasión el objetivo real era la cobarde #2.
Yo tenía un vestido blanco perfecto para la ocasión y monté todo el plan junto con mi hermana y mi esposo.
Llegó el día de la cena y yo estaba muy emocionada por los infartos que iba a ocasionar. Cenamos tranquilamente y empezamos a ver la película sin que nadie sospechara nada. Aunque por un momento sufrí un mini colapso nervioso cuando una de mis amigas eligió un asiento para ver la película que era totalmente peligroso para el éxito de mi broma.
Pero entre mi hermana (quien entendió mi preocupación) y yo logramos convencerla de que se moviera de lugar sin levantar sospechas.
Le asigne a mi esposo la tarea de darme una señal cuando considerara que era el mejor momento para poner la broma en marcha. Debo decir que mi esposo nunca me dio la señal y mi hermana, quien pareció entender que estaba tardando demasiado, fue quien empezó a preguntarme a mitad de la película por su monedero. Tarde poco en entender que ella se había tomado la tarea de darme la señal. Así que unos minutos después de responder a su pregunta (cuya respuesta ella sabía) me levanté tranquilamente como si fuera al baño y todo el mundo asumió que así era.
Por supuesto, yo había ido a colocarme mi fantasmagórico atuendo.

Me costó unos minutos tras haberme disfrazado el elegir un momento adecuado de la película para salir. Pero al ver que ellos estaban totalmente embelesados con la película, entendí que cualquier momento era bueno.
Fui por detrás del sofá, de modo que todos quedaban de espaldas a mí y toque el brazo de uno de mis amgos, el novio de la cobarde #2, con el objetivo de que él se sorprendiera y causará un efecto en cadena.
Pero para mi pesar el solo se sorprendió ligeramente y de inmediato tapo los ojos a su novia y le dijo: “no mires”. Sabía que ella moriría del susto si me veía.
Yo creí que mi broma se había arruinado, que ya todos me habían visto y nadie se asustaría,
Me alegra decir que no fue el caso.
La cobarde #2 cree que su novio se ha asustado pues en la película justo ha pasado algo emocionante y empieza a reírse y a preguntarle si se asustó mientras se libera de la protección que él ha querido darle.
En ese momento yo estoy justo detrás de ellos dos, inclinada hacia delante, con mi cabeza casi interponiéndose entre ellos, pero mi amiga no me ha visto. Yo no puedo creer en mi buena suerte. Entonces me muevo un poco hacia el lado contrario al de su novio y le tocó un brazo, ella se gira y yo digo; “boo”.
De más está decir que creí que tendría que reanimarla. Muero de risa de solo recordarlo. y lo más gracioso es que mientras ella lloraba y se ahogaba los demás creían que había sido por la película. Así que no es hasta que se paran a auxiliarla por su exagerada reacción que me ven y llegan otros sustos de efecto retardado.

Este es un fragmento del vídeo que intente grabar ese día. Lo cierto es que no se ve nada pues como estábamos en Horror Mood, así que todas las luces estaban apagadas y no logré captar el momento (he intentado aclarar el vídeo sin éxito alguno). Pero para mí los sonidos que quedaron son suficientes para que goce el momento otra vez.
Debo admitir que me preocupe un poco por mi amiga, de verdad no sabía que reaccionaría tan exageradamente. Pero cuando el susto paso y todos nos reíamos de la broma me sentí totalmente satisfecha.
Aunque tengo que añadir que no salí ilesa de la broma. La reacción inicial de mi amiga nos hizo los receptores de unos golpes en la cara a su novio y a mí. Mi consuelo es que él se llevó la peor parte.

Haidelis Montero

2 thoughts on “Navidad de terror…

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