Jade se miró una vez más al espejo, su disfraz consistía en un top ajustado tipo tubo de color negro que hacía que sus pechos sobresalieran y dejaba una pequeña franja del abdomen al descubierto, y un pantalón bastante corto y ajustado que acentuaba la forma de sus caderas y su trasero, además de una capa de color rojo intenso, un bolso que parecía una cesta de comida y unas botas negras de tacón alto que le llegaban hasta las rodillas. Llevaba el pelo suelto y se lo había rizado un poco, además se había puesto una cinta delgada de color rojo formando un lazo a un lado de su cabeza, como único maquillaje había utilizado lápiz labial de color rojo y un poco de rubor. Se sentía más que conforme con el resultado, Ashlian se quedaría boquiabierto en cuanto la viera, por lo menos mentalmente, sabía que era imposible que él perdiera la compostura de esa manera.
Aun no podía creer que su chantaje hubiese funcionado, había entrado en pánico al notar que estaban llegando a la casa y había dicho lo primero que pasó por su cabeza, total ya no le quedaba nada que perder, ya había tirado el poco de orgullo que le quedaba por la ventana. Estaba en las nubes por el hecho de que Ashlian iba a acompañarla a la fiesta, pero no lo había comentado con nadie por temor a que él cambiase de opinión a último momento.
Tras una última ojeada en el espejo bajó para esperar a Ashlian en el salón, todavía faltaba media hora para que éste fuese por ella por lo que decidió ver un poco de televisión mientras
esperaba, todo lo que pudo sintonizar fueron películas de terror, por supuesto, prácticamente así había sido durante todo el mes, se decidió por un especial de personas contando sus historias reales con seres sobrenaturales, de cualquier forma no tenía tiempo para ver una película. Donan la había llamado aproximadamente una hora antes para preguntar si necesitaba que él o Niel pasaran por ella, había rechazado la oferta diciendo que tenía como llegar, no dio detalles y se alegró de que él no preguntara, al parecer éste no tenía ni idea de que Ashlian iría con ella, posiblemente él no acababa de asimilar que había aceptado. Ella no lo había llamado para confirmar que iría, no quería presionarlo, de cualquier manera, si no se presentaba tomaría un taxi.
Escuchó el timbre de su teléfono móvil y temió que se tratase de Ashlian diciendo que no iría, sacó con temor el teléfono de su bolso y vio con alegría que se trataba de su padre, era la quinta llamada que le hacía ese día. Tom había tenido que salir de la ciudad por motivos de trabajo desde el día anterior y no regresaría hasta la noche del día siguiente, estaba muy preocupado de que ella estuviese sola en casa.
—Hola, papá —dijo alegremente tan pronto tomó la llamada.
—¿Cómo estás, querida? —dijo su padre.
—Todo perfecto, ¿y tú?
—Muy bien —le dijo—. ¿Aun estás en casa?
—Sí, pasaran por mí en unos minutos.
—Bien, diviértete mucho —dijo con sinceridad—. Escríbeme en cuanto regreses a casa sin importar la hora —agregó con preocupación—, y asegúrate de cerrar bien las puertas antes de irte a dormir.
—Así lo haré —le aseguró—, no tienes de que preocuparte.
—Nos vemos —dijo su padre y tras escuchar su respuesta cerró la llamada.
Cuando se disponía a concentrarse nuevamente en el programa de televisión escuchó un auto detenerse fuera de la casa y supo que Ashlian había llegado. Rápidamente apagó el televisor y caminó hasta la puerta, pensó en salir inmediatamente, pero se dijo que eso la haría parecer desesperada y solo serviría para que se humillara más, ya era seguro que se estaba discutiendo el nivel de humillación que tenía su nombre y no necesitaba hacer nada más que asegurara su creación. Luego de que éste tocara a la puerta contó hasta cinco mentalmente antes de abrir.
—Ho —Al verlo se quedó sin habla, estaba guapísimo con una camisa ajustada de color negro y unos jeans del mismo color, parecía ser que todo lo que se ponía le quedaba perfecto, además su pelo un poco despeinado lo hacía ver completamente sexy—, la —Completó la palabra con esfuerzo, su mente estaba muy ocupada formando imágenes no muy adecuadas para la relación que habían establecido.
—¿Nos vamos? —dijo él y ella se sintió complacida al ver que este le recorría el cuerpo con la mirada.
Vio sus ojos oscurecer totalmente y cuando sus miradas se encontraron él se giró bruscamente, ella sabía que éste solo buscaba evitar que viera sus ojos, no pudo esconder una sonrisa de satisfacción por el efecto que había causado y se alegró de que él no se girara nuevamente. Cerró la puerta tras ella y lo siguió hasta el auto.
—¿Te gusta mi disfraz? —preguntó con inocencia en cuanto este puso el auto en marcha.
—¿Debería gustarme? —Fue todo lo que dijo sin siquiera mirarla.
—No —dijo serenamente.
Encendió la radio y puso una de las emisoras que tenía guardada en favoritos, se alegró de que él no las hubiese eliminado, aunque sabía que se debía al hecho de que probablemente ella era la única que utilizaba la radio. Se inclinó hacia el asiento de atrás para dejar allí la chaqueta que él le había prestado el día anterior y luego se relajó en su asiento, cerró los ojos y se dispuso a disfrutar de la música.
—Sabes que no soy adivino, ¿cierto? —dijo Ashlian sacándola de su sopor.
—¿Cómo? —dijo ella sin entender.
—¿A dónde se supone que vamos? —preguntó con calma.
—¡Oh! —dijo comprendiendo a que se refería—. La fiesta es en casa de Susan Evans, la misma chica que ofreció la fiesta de pijamas, ¿recuerdas?
—Sí —dijo y volvió a sumirse en el silencio.
Ella lo observó por un momento, no parecía estar enojado, pero tampoco parecía de buen humor, quizás se debía a que había sido chantajeado para ir a la fiesta por lo que decidió que no lo forzaría a hablar y se limitaría a disfrutar de la música, no estaba cantando y la radio estaba a un volumen aceptable por lo que no debería molestarle.
Unos quince minutos más tarde llegaron a la fiesta. Aparcó junto a los demás vehículos y bajó del auto, se apoyó contra su auto mientras esperaba que Jade bajara del mismo y se acercara hasta él. Seguía preguntándose qué hacía allí, debía admitir que lo único que no había cruzado por su mente en cuanto ésta había abierto la puerta de su casa había sido eso, pero luego de que superara la sorpresa inicial de verla tan escasamente vestida volvía a decirse que no debía haber ido. Durante todo el viaje había estado pensando todo tipo de cosas y ninguna de esas era apropiada para la relación que habían acordado tener.
—Vamos —dijo ella en cuanto llegó a su lado.
Ella echó a andar en dirección a la casa y él se obligó a seguirla, la alcanzó con tan solo un par de pasos, cuando estuvieron cerca de la entrada ella se colgó de su brazo y le sonrió.
—No debe quedar duda de que eres mi acompañante —le dijo mientras se pegaba más a él.
—¿Soy un objeto de exhibición?
—Algo así.
Ashlian aún no podía creer que se estuviese prestando para ese tipo de tonterías, solo por un poco de carne. Inmediatamente atravesaron las puertas de la casa se encontraron con un salón repleto de personas, la estridente música llenaba el lugar, sabía que sus oídos se resentirían durante toda la noche. Dentro de la casa estaba casi tan oscuro como fuera de esta, no creía posible que ningún ser humano viese gran cosa con tan escasa iluminación. Pudo notar que todas las miradas se posaban en ellos y se arrepintió nuevamente por estar allí. Rápidamente localizó a sus hermanos en un extremo del salón, la sorpresa en sus rostros era más que evidente, junto a ellos, Sol y Luna lo observaban boquiabiertas.
—Allá están los demás —gritó Jade por sobre la música y lo guió hasta el lugar en que había visto a sus hermanos.
Vio a Eliam en la pista de baile con Melissa, a pesar de estar bailando su mirada estaba posada en él, sus ojos irradiaban ira y Ashlian no pudo evitar el acercar a Jade más a él solo para provocarlo, el verlo apretar los dientes con furia fue recompensa suficiente por estar allí. Mientras caminaban hacia sus hermanos y las gemelas se vieron detenidos por una chica rubia con orejas y cola de animal que suponía debían ser su disfraz.
—Hola —Saludó la joven con una sonrisa forzada.
—Hola, Susan —dijo Jade con una sonrisa similar.
Al parecer esa chica era la anfitriona de la fiesta, por la forma en que ellas se miraban pudo deducir que a ninguna le agradaba la otra, cosa que le parecía muy extraña, desde que llegara a Harlle, Jade parecía haberle caído en gracia a todo el que conocía y por su parte ella también gustaba de todos.
—Me alegra que vinieran —dijo Susan mirándolo con nerviosismo—. Soy Susan, ¿me recuerdas? —dijo depositando toda su atención en él.
—No.
Su cara de decepción y los latidos frenéticos de su corazón indicaban que se sentía atraída por él y no pudo evitar preguntarse si a eso se debía el que no gustara de Jade, las chicas humanas siempre hacían un gran alboroto de ese tipo de cosas.
—Estuvimos en la misma clase el año pasado —insistió.
—Está genial tu fiesta —Interrumpió Jade dedicándole una sonrisa amable a Susan.
—Gracias —dijo Susan entre dientes—, todas mis fiestas lo son —agregó—. Te veré más tarde —dijo a Ashlian y se alejó.
—Debiste haber sido un poco más amable —le dijo Jade mientras retomaban el camino hacia los demás—. Tus respuestas tan frías tienden a herir a las personas.
—¿Acaso crees que me importa? —preguntó sin emoción.
—Sé que no te importa, pero… debería —dijo ella lentamente como si no estuviese segura de lo que estaba diciendo.
—¿Quieres que vaya y sea más amable con ella? —preguntó burlón.
—La verdad es que no —dijo con seriedad—, sentí pena por la forma en que la trataste —agregó en voz baja—, pero prefiero sentir algo de pena porque la trates así a ver que la tratas con amabilidad —confesó.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Ashlian con seriedad.
—Que prefiero que solo seas amable conmigo —dijo ella casi en un susurro.
—Un pensamiento peligroso —le dijo.
—No le des más importancia de la que tiene —dijo ella rápidamente—. Es solo porque me sentiría mal si alguien consiguiera fácilmente algo por lo que yo he tenido que luchar tanto —agregó con una sonrisa—, Me has hecho pelear por tu amistad —agregó soltando su brazo—, así que no se la regales a nadie tan fácilmente.
Justo en ese instante llegaban hasta donde sus hermanos y las gemelas, decidió que creería su explicación y no daría más importancia al comentario, después de todo él también prefería que ciertas acciones de ella  fuesen solo para él, y eso no quería decir nada importante.
—Que sorpresa que estés aquí, Ashlian —dijo Luna sorprendiéndolo, no había esa característica desaprobación en su voz, parecía ser solo un comentario casual.
—Yo también lo estoy —dijo sin poder evitarlo y, por primera vez desde que la conociera, Luna le sonrió.
—Puedo ser muy convincente —Intervino Jade con una enorme sonrisa.
—No me lo tienes que jurar —dijo Niel con una sonrisa.
Jade se puso a charlar animadamente con todos y él se limitó a observar a su alrededor, a excepción de sus hermanos, Eliam, Dariam y él, todos llevaban disfraces. Sus hermanos se habían vestido del mismo color que sus parejas pero no habían sucumbido a utilizar disfraces. El salón estaba repleto de brujas, mucamas, enfermeras, osos, vampiros y otra serie de disfraces que él no tenía idea de que podían ser.
—Hey caperucita —Escuchó llamaba un chico a su derecha, su olor le era familiar, probablemente se tratara de Byron, se giró para comprobar de quien se trataba.
—Hola, Byron —dijo Jade con una enorme sonrisa.
—Excelente disfraz —dijo acercándose a ella.
—Lo mismo digo —dijo ella alabando su disfraz de vampiro.
—Solo soy uno de tantos —dijo este llevándose una mano a la cabeza—. Vamos a tomarnos una foto para enviársela a Sarah —le dijo.
Los vio posar varias veces para la cámara del teléfono celular hasta que estuvieron conformes con una de las fotos tomadas.
—Envíale esa —dijo Jade emocionada—, y pídele que envié una, quiero ver como se ve con su disfraz.
—Claro —dijo Byron.
Ella se acercó a él.
—¿Aburrido? —le preguntó.
—Estoy haciendo exactamente lo que vine a hacer.
—Pero no estás haciendo nada.
—Exactamente.
—No nos quedaremos mucho tiempo —le aseguró y se alejó en dirección al grupo.
Se preguntó que sería mucho tiempo para ella y una hora más tarde seguía preguntándoselo. La había visto reír y charlar animadamente durante todo ese tiempo, ella se había acercado a él en varias ocasiones y luego de tratar de conversar un rato volvía al grupo nuevamente, también trataba de asimilar las personas tan extrañas que había visto, incluido el chico desnudo que se dedicaba a pasear por los alrededores.
—Me has sorprendido mucho últimamente —dijo Dariam deteniéndose a su lado, este lo había estado observando durante casi toda la noche—, el que vinieses aquí fue una enorme sorpresa, pero el que estés esperando pacientemente me sorprende mucho más.
—Es mi misión del mes —dijo con sarcasmo—, sorprenderlos a todos.
—Y lo estás haciendo bien —dijo Dariam pasando por alto su sarcasmo—. Sé que no somos amigos ni nada por el estilo —Continuó—, pero la curiosidad me está matando y me veo obligado a preguntarte esto —lo miró con seriedad—. ¿Te gusta, Jade?
—No es asunto tuyo —respondió bruscamente.
—Quizás no —Continuó Dariam con calma—, pero ella es una chica muy agradable y estoy seguro de que hombres más convenientes que tú se mueren por cortejarla y quizás sería mejor que dejaras de confundirla y le dieras la oportunidad a otros que sí son adecuados para ella, ya sabes, chicos buenos.
—¿Has venido a hablar en nombre de Eliam? —preguntó con una sonrisa irónica.
—Claro que no —dijo Dariam rápidamente—, Eliam no tiene ese tipo de interés en ella, solo no quiere que se meta con quien no le conviene, yo me refiero a dejarle el camino libre a los…
Su conversación se vio interrumpida por la llegada de Susan hasta ellos, no le molestó la interrupción, de cualquier forma él no necesitaba oír nada más.
—Hola —dijo Susan con una sonrisa.
—Hola —dijo Dariam—. Fue bueno hablar contigo —le dijo a Ashlian—, nos vemos —agregó mientras se alejaba.
—¿Quieres bailar?  —preguntó Susan en cuanto Dariam se hubo ido.
—No —respondió tajante.
—De acuerdo —dijo con una sonrisa tímida—. Me alegra mucho que vinieras —agregó mientras se acercaba a él—. Te sienta muy bien el color negro —agregó poniendo un dedo en su pecho.
Ashlian se limitó a observarla en silencio, había tenido que lidiar con la insinuación de mujeres mucha veces y por lo general el permanecer indiferente a sus intentos era suficiente para que se dieran por vencidas, si eso no funcionaba se limitaba a ordenarles que se fueran.
—Ciertamente todo lo que te pones te sienta bien —Continuó ella.
Él tenía los brazos cruzados sobre su pecho y ella llevó su mano hasta su antebrazo y la dejó reposar allí, justo cuando se disponía a mover sus brazos la mano de Susan fue retirada de donde estaba por otra, se trataba de Jade.
—Deberías aprender a respetar el espacio personal de los demás —dijo Jade con los ojos encendidos.
—Debería ser él quien se quejara y no tú —dijo Susan desafiante.
—Quizás el que lleves tan en serio tu disfraz lo ha dejado sin palabras —dijo ella observándola con desdén—, pero el lenguaje corporal es muy claro —agregó.
—¿Me estás llamando zorra? —gritó Susan.
—Tú solita elegiste tu disfraz, ¿no? —le dijo.
Ashlian observó detenidamente a Susan y cayó en la cuenta que su disfraz era de zorro. Notó que todos habían posado su atención en ellos y que sus hermanos y el resto del grupo se habían acercado y disfrutaban en primera fila del espectáculo.
—Solo estoy conversando —dijo Susan colgándose de uno de sus brazos y él pensó en que debió haberlos mantenido cruzados en su pecho—, no sabía que debía pedirte permiso para hablar con Ashlian.
Él vio que Jade los miraba con sorpresa para luego clavar la mirada en el piso. Rápidamente alejó a Susan de él soltándose de su agarre con brusquedad.
—Claro que puede hablar con quien quiera —escuchó decía Jade en voz baja sin levantar la mirada del piso, un ligero rubor cubría sus mejillas y supo que estaba avergonzada—, solo no me pareció que quisiera hablar contigo —agregó.
—Pues verás que sí —dijo Susan haciendo ademan de volver a colgarse de él, este se alejó no dándole oportunidad de hacerlo.
—Jade —llamó mientras se acercaba hacia ella haciéndola levantar la mirada—. Espero que hayas venido a decirme que ya nos podemos ir —agregó tomando su mano entre la de él.
Ella lo miró con sorpresa, y aunque él sabía que estaba dando una visión errada a los demás y que también se arrepentiría de eso, no le gustaba la sensación que le provocaba el verla sobrecogida como estaba, le había gustado más la Jade que había ido a reclamarlo con seguridad.
—Podemos… irnos —dijo con voz temblorosa—. Diviértanse —le dijo al grupo con una sonrisa y echaron a caminar dejando atrás a una multitud boquiabierta.
—Si vas a pelear por mí —le dijo en voz baja mientras se alejaban—, deberías haber mantenido la cabeza en alto hasta el final —agregó burlón—. Me ofende que te dieras por vencida tan rápidamente.
—El plan era golpearla —dijo ella con una sonrisa—, pero temí que creyeras que se trataba de una escena de celos cuando solo te hacía un favor.
—¿Me hacías un favor?
—Por supuesto, te evitaba el pasar la noche en prisión, era obvio que la golpearías tú si no se alejaba rápidamente.
—Y tú feliz de hacerlo por mí ¿cierto?
—Realmente encantada.
Él pudo escuchar a sus hermanos reír y luego repetir la conversación a las gemelas quienes también reían. Probablemente tendría que soportar las burlas de sus hermanos por mucho tiempo pero decidió no darle importancia. Rápidamente atravesaron la multitud y salieron hasta donde habían aparcado el auto.
Jade lo vio poner el auto en marcha en silencio, realmente no había esperado que las cosas salieran de esa manera, estaba segura de haber metido la pata en cuanto inició la escena ante Susan. Realmente había notado que él no estaba cómodo con la situación, pero lo que realmente la había impulsado a ir hasta ellos había sido el descaro de Susan, como se atrevía a coquetear con él cuando había quedado más que establecido que él estaba allí para acompañarla a ella.
—¿A dónde vamos? —le preguntó con cautela.
—Te llevaré a tu casa, por supuesto —dijo como si la respuesta fuese más que obvia.
—Aun no quiero ir a casa —dijo rápidamente, no quería presionarle pero realmente todavía no quería llegar a casa—, ¿podemos ir a algún otro lado? —preguntó suplicante.
—No —dijo con calma
—Por favor —insistió y justo en ese momento se escuchó el rugir de su estómago—. Tengo hambre —dijo llevándose una mano al abdomen—. ¿Podemos ir a comer algo? —dijo viendo una oportunidad—. Tú debes estar igual pues no comiste nada durante la fiesta.
Ella había comido algunos bocadillos pero él había rechazado todo lo que ella le ofrecía por lo que estaba segura de que podría convencerlo si había comida de por medio.
—Bien —dijo Ashlian con resignación—. ¿A dónde quieres ir?
—No lo sé —dijo y de pronto tuvo una idea—. ¡Ya sé! —exclamó—. Solo haz lo que yo te diga.
Jade tomó su celular y buscó en su GPS, lo guió hasta la tienda de conveniencia de una estación de gasolina, le pidió que esperara en el auto y fue hasta ella, allí compró algunas botellas de agua, galletas con sabor a jamón y barras de chocolate, lo entró todo en su bolso en forma de cesta y luego volvió al auto, después le indicó que fuesen hasta un restaurante de comida rápida que estaba cerca, agradecía por la invención del GPS porque dudaba haber encontrado esos lugares sin su ayuda. Cuando estuvieron en el lugar se tomaron su tiempo para elegir las hamburguesas que comerían. Ella pidió una hamburguesa sencilla con salsa BBQ mientras que él ordenó tres hamburguesas con triple carne y tocino. Luego de una breve discusión sobre quién pagaría, que obviamente él terminó ganando y por ende pagando él, aunque podría no parecer un premio ambos habían querido pagar por lo que el que él pagara significaba una victoria.
Tras salir del local de comida rápida le indicó que fuese al parque que estaba cerca de su casa y allí se detuvieron, ella bajó del auto y él hizo lo mismo.
—¿Por qué estamos aquí? —preguntó Ashlian mientras ella sacaba las bolsas de comida del auto.
—Tendremos un picnic —dijo ella con una sonrisa—, sígueme —le dijo y empezó a caminar hacia el parque.
—Sabes que no es seguro estar en un parque oscuro y solitario tan tarde en la noche, ¿cierto? —preguntó mientras la seguía.
—Tú estás aquí para protegerme —dijo ella enseñándole la lengua—, nunca había venido aquí a esta hora aunque me he detenido algunas veces cuando regreso de la escuela para jugar en los columpios —le confió—. Jugar en los columpios me relaja.
Él la siguió en silencio hasta un área con mesas para picnics. Ella se dispuso a colocar todo lo que habían comprado sobre la mesa y tomó asiento.
—Ven —dijo palmeando el espacio junto a ella en el asiento—, siéntate —agregó.
Ashlian sacudió la cabeza como si no pudiese creer que estuviese haciendo eso y tomó asiento a su lado. Ella le entregó una de las hamburguesas que él había ordenado y empezó a comer la suya.
—No habría imaginado que te gustaba la comida chatarra — dijo mientras lo veía comer su hamburguesa.
—Prefiero la carne real a la sintética —dijo—, pero tolero este sabor —agregó.
—Ya veo —dijo ella pensativa—. Imagino que Shona lo tendrá difícil cocinando para ustedes tres todos los días.
—Creo que lo lleva bien —dijo sin emoción.
—¿Ustedes la ayudan con los quehaceres de la casa? —preguntó tratando de no reírse, la respuesta era más que obvia.
—No —Fue todo lo que dijo.
—Lo imaginé —dijo con una sonrisa, este ya estaba comiendo su segunda hamburguesa —Gracias por acompañarme esta noche.
—Recuerda que me chantajeaste para venir —le dijo.
—Lo sé —dijo ella con una sonrisa—, y cumpliré con mi parte —agregó—. Si quieres que cocine algo especial siéntete libre de hacérmelo saber.
—Lo haré sin dudar —dijo con una sonrisa y ella se sintió desfallecer, ese hombre parecía no tener idea de los estragos que causaba en ella—, de alguna forma tienes que compensar lo que he pasado en la fiesta —agregó.
—¿Realmente fue tan horrible para ti? —preguntó sonriente.
—La verdad es que fue entretenido ver que tanto pueden avergonzarse los seres humanos —Ella no hizo ningún comentario acerca de cómo estaba excluyéndose del grupo, estaban pasando un buen momento, no quería que volviese a subir sus defensas y terminara con la charla amena—. Vi muchas cosas extrañas —dijo y dio un mordisco a su tercera hamburguesa, ella apenas iba por la mitad de la suya.
—Había muchos disfraces extraños —dijo ella con una risilla—. ¿Cuál crees que ganará como el mejor disfraz?
—No lo sé.
—Yo creo que ganará el chico que se disfrazó de un desnudo —dijo llevándose el ultimo trozo de su hamburguesa a la boca.
—Sabes que él estaba realmente desnudo, ¿cierto? —dijo Ashlian mirándola con incredulidad.
—Claro que no estaba desnudo —dijo ella riendo ante su ocurrencia y ofreciéndole un trozo de chocolate que él rechazó con un movimiento de la cabeza—, era un disfraz —Calló al ver que su mirada de incredulidad se acrecentaba—. ¿Estaba realmente desnudo? —preguntó asombrada—. Con razón se veía tan real —dijo y se echó a reír.
—Eres demasiado inocente si creíste que era un disfraz —dijo burlón.
—Quizás sea así —dijo ella pensativa.
—¿Por qué elegiste ser caperucita roja? —preguntó él mientras se llevaba una botella de agua a la boca.
—Quería ver si tentaba a un lobo feroz a devorarme —dijo y sonrió con satisfacción al verlo ahogarse con su bebida.
—¿Qué? —preguntó tosiendo levemente mientras la miraba sorprendido.
—Nada —dijo ella haciendo un gesto con la mano para restarle importancia—, de cualquier manera no encontré a ningún lobo dispuesto —dijo sin poder resistirse.
Lo vio abrir y cerrar la boca varias veces y se felicitó en silencio, lo había dejado sin palabras, por primera vez desde que lo conociera había logrado hacer que perdiera la compostura.
—Vamos —dijo poniéndose en pie y metiendo los desechos en una bolsa.
Éste se puso en pie sin decir palabra y la siguió hasta el contenedor de basura donde ella depositó la bolsa con los desechos. Después caminó hasta donde estaban los columpios, procuró no girarse pues no quería que él fuese testigo de su sonrisa de satisfacción.
—Pensé que ya nos íbamos —dijo recuperando el habla cuando la vio sentarse en el columpio.
—Solo tienes que empujarme un rato —dijo ella girándose a mirarlo—, y luego nos vamos.
—¿Estás segura que quieres que te empuje? —preguntó sonriendo con malicia.
—Claro —dijo con una enorme sonrisa y se agarró fuertemente a las cadenas del columpio.
Tan pronto Ashlian la empujó la primera vez ella se elevó muy alto y chilló encantada, le encantaba sentir la brisa en su cara y su pelo revoloteando alrededor, reía feliz mientras él la empujaba, se sentía relajada y a gusto. La empujó cuatro veces más antes de detenerse.
—Ya vámonos —le dijo.
—De acuerdo —no quería estropear su buen humor.
Caminaron hasta el auto en silencio, pero no se trataba de un silencio incomodo, había solo una sensación de serenidad entre ellos y tuvo la certeza de que ese día se había fortalecido el vínculo existente entre ambos.
Minutos más tarde aparcaban frente a su casa, la cual se encontraba en completa oscuridad.
—¿Tu padre no está en casa? —preguntó.
—No —dijo ella bajando del auto—, regresa mañana.
Él bajo del auto sorprendiéndola y la acompañó hasta la puerta.
—Buenas noches —dijo ella entrando en la casa.
—Cierra bien las puertas —dijo girándose y echando a caminar hacia el auto.

 

Ella hizo lo que este dijo y luego fue a su habitación, luego de ducharse se dejó caer en la cama con una sonrisa, se sentía más que feliz tras la noche que habían compartido, no se había imaginado que ese día pudiese terminar así, pero se alegraba de que así hubiese sido. No creía que ningún otro momento juntos pudiese superar el de esa noche. “Una noche insuperable”, escribió en su estado de facebook y se fue a dormir.

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