Hello everybody!

Sé que he estado algo… ¿alejada? del blog últimamente. No realmente alejada pues me he mantenido subiendo los capítulos de la novela Princesa a la fuerza, pero no he estado ofreciendo mucho contenido.

La verdad es que estas últimas semanas he leído poco, por lo mismo no he traído nuevas reseñas, y de no ser que mi razón principal para no leer es que estoy escribiendo como loca, me sentría muy mal.
Para explicar el título compartiré con ustedes lo que quiero celebras y es que he estado escribiendo mucho en estos días, no solo porque tengo la creatividad a flor de piel (jajajajaja), sino también porque encontré un programa que parece estar pensado especialmente para la forma en que me gusta escribir y hace que el proceso sea aún más placentero para mí, Ya luego les hablaré en detalle del programa que ha llegado a mí para hacerme super feliz (sí, podrán notar que estoy súper emocionada).
Hoy les traigo otra de las escenas eliminadas de la versión final del libros tres de mi serie. como ya les advertí en la anterior entrega de escenas eliminadas, puedo resultar un spoiler para los que no han leído los libros anteriores, así que continuar bajo su propio riesgo.

Escena Eliminada #2
Si bien era cierto que ya controlaba mejor sus transformaciones y que hasta se estaba planteando el regresar a la casa definitivamente, después de todo ya pasaba más tiempo allí, no le parecía buena idea de exponerse a estar en compañía de humanos por mucho tiempo y mucho menos cuando esto solo significaría mayores dosis diarias de Jade.
          No lo haré – rechazó nuevamente.
          Lo harás – aseguró Niel.
Lanzó una mirada de irritación a su hermano y se preguntó que había sido del Niel que le agradaba.
          No…
          Espera – le interrumpió – antes de contestar… – sacó su teléfono móvil y tras teclear unas cuantas veces sonrió.
El teléfono móvil de Ashlian timbró al instante.
          Deberías revisar tus mensajes –dijo Niel burlón.
Ashlian sacó su teléfono móvil del bolsillo sin decir palabra y se dispuso a leer lo que Niel le había enviado.
“Si no lo haces le diré a Donan lo que sé que tú sabes que sé, ya veremos que te resulta más molesto, unas cuantas horas con humanos o Donan sabiendo tu secreto”
Miró a su hermano con evidente incredulidad, no sabía que le sorprendía más, que Niel le estuviese chantajeando o lo infantil de su amenaza. Recobró la compostura y analizó sus opciones, estaba seguro de que si seguía negándose Niel realmente cumpliría su amenaza, y era totalmente consciente de que Donan conociendo sus sentimientos por Jade resultaría más molesto que acceder a la petición, pero si cedía al chantaje estaría confirmando a Niel que sus sospechas eran ciertas.
Decidió responder a su hermano con otro mensaje.
“No sé de qué hablas, pero me sorprende bastante que te atrevas a amenazarme”
Niel sonrió levemente mientras leía el mensaje bajo la mirada atenta de los presentes, era evidente que todos morían por saber que secreto interno había entre ellos.
“Está bien, ya sabrás de que hablo en cuanto se lo diga a Donan” le respondió Niel.
Lanzó a su hermano una mirada furibunda, quien se encogió de hombros con indiferencia mientras sonreía burlonamente. Era evidente que éste no pensaba ceder y que estaba muy seguro de lo que sabía.
“Por tu bien espero que de tu boca no salga ninguna estupidez” le advirtió.
“Ya te di la clave para mantenerme callado”
Levantó la mirada de la pantalla del teléfono y suspiró con resignación.
          Tres días a la semana –dijo entre dientes – y en cuanto sienta que he tenido suficiente me iré.
          De lunes a viernes y no puedes irte cuando quieras – replicó Niel.
          Cuatro días y me iré cuando quiera.
          Bien –aceptó Niel– Cuatro días y te vas cuando quieras, pero los días en que no vayas y cuando decidas que has tenido suficiente uno de nosotros te acompañará – agregó.
          Un día a la semana me dejaran solo.
          De acuerdo –accedió.
          ¿Eso quiere decir que aceptas? –preguntó Sol.
          Ha aceptado –confirmó Niel.
          Perfecto.
          ¿Qué le dijiste para que aceptara? –preguntó Donan.
          Nada –dijo Niel alejándose del grupo- ¿Alguien quiere jugar cartas?

 

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